Las 40 agrupaciones y comunidades de seis países de América Latina -que participaron en el encuentro denominado “Intercambio de experiencias comunitarias en resistencia no violenta frente al extractivismo”, realizado en San Cristóbal de Las Casas-, “tienen una percepción de que no están solas”, afirmó Martha Inés Romero, coordinadora regional para América Latina de Pax Christi, organizadora del encuentro.

 

Agregó que acordaron “seguir contribuyendo a ese sentimiento de red, a ese sentido de pertenencia desde el enfoque de la no violencia activa”.

Destacó la importancia de encuentros como el realizado en San Cristóbal, los días 24, 25 y 26 de mayo; los procesos de formación -dijo- son convenientes para establecer contacto, porque no es sólo la defensa de la tierra desde lo legal, desde lo jurídico y lo internacional, sino también desde lo emocional y personal, desde el sentimiento amerindio que nos cubre a toda la región”.

Romero dijo que como parte de los trabajos en que participaron más de 60 personas de organizaciones y comunidades de Perú, Chile, Paraguay, Colombia, Guatemala y México, visitaron la hidroeléctrica de Chicoasén y una extractiva en San Juan Cancuc, para conocer el proceso de resistencia no violenta frente a esos proyectos. “La idea fue que las personas de otros países conocieran las experiencias en esas comunidades y que ellos y ellas compartan lo que trabajan en sus países y comunidades de origen”.

Aseveró que “este es un proceso que inició hace cerca de ocho años cuando comenzamos a reflexionar lo que pasaba con el trabajo de los derechos humanos desde una espiritualidad para la paz, desde temas de la no violencia como una forma nueva de hacer política, y encontramos que muchos de los conflictos que se generaban en la región eran debido a la industria extractiva que utiliza un modelo de desarrollo que cuestionamos”.

Romero comentó que en el proceso en contra del extractivismo participan entre otras, las comunidades de base indígenas, campesinas y afrodescendientes que tienen el común denominador de estar afectadas por el modelo.

Asistentes a la reunión, efectuada en la reserva de Mox Viquil, al norte de San Cristóbal, expresaron que son muchas las organizaciones que en diferentes países están resistiendo ante los proyectos extractivos.

“Es mucha la contaminación que las empresas extractivas está generando y los Estados nacionales nada hacen para frenarla, por ello la población de Latinoamérica se levanta cada día más en contra de la contaminación y la deforestación”, dijeron.

“La mayoría de los gobiernos de la región han venido apoyando las prácticas de estas corporaciones, que en algunos casos promueven la corrupción, a través de cambios legislativos, la reducción de impuestos y la degradación de las protecciones ecológicas, así como poniendo a su servicio la policía y el ejército, en lugar ad atacar con contundencia a grupos armados ilegales”, manifestaron.

Señalaron que “aún más, aquellos que defienden sus derechos y territorios son criminalizados, judicializados y en algunos casos asesinados, al tiempo de asegurar que “los gobiernos no están cumpliendo con los instrumentos de derechos humanos internacionales e interamericanos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo sobre el Clima de las Naciones Unidas”.

Dijeron que las compañías extractivas “no se adhieren a los estándares de las Naciones Unidas y regionales con las empresas y los derechos humanos”.

 L Jornada/El Tiemepo de Chiapas

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