Chiapas vive una prolongada y profunda crisis laboral expresada en la magnitud de la pobreza, que ahora adquiere mayores dimensiones no sólo en las zonas rurales también en las urbanas. En el primer trimestre del 2018, la población chiapaneca con un ingreso por debajo del costo de la canasta básica paso de 67.9 a 68.3 por ciento, es decir aumentó más del 1.5 por ciento la población que no le alcanza ni para comer, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

 

Las cifras presentadas por CONEVAL indican que cada vez hay más chiapanecos sin ingresos suficientes para comprar la canasta alimentaria al mes, pues el ingreso laboral per cápita real mostró una disminución anual de 1.9 por ciento entre el primer trimestre de 2017 y el primer trimestre de 2018, al pasar de 916.02 pesos a 898.62 pesos. El ingreso laboral per cápita real en el primer trimestre de 2018 es menor, incluso, que del año 2014 y 2007.

A nivel nacional, el CONEVAL informó que, respecto a la variación anual, el porcentaje de la población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria mostró una reducción en zonas rurales y un aumento en zonas urbanas. En zonas rurales se observó una reducción de 52.9 a 52.0 por ciento entre el primer trimestre de 2017 y el primer trimestre 2018. En contraste, en las zonas urbanas aumentó de 34.3 a 34.8 por ciento en el mismo periodo.

Por ejemplo, en Chiapas, los más de 5 mil burócratas destituidos de sus puestos laborales engrosaron las estadísticas de desempleo en el Estado, lo que provocó la crisis del sector empresarial, ya que el 98 por ciento del empresariado chiapaneco es micro y depende completamente de los salarios que paga la burocracia, el impacto fue inevitable, según empresarios.

Pese a dichas estadísticas, en meses anteriores, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reveló que Chiapas es el quinto estado con menor desempleo a nivel nacional. Sin embargo, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) publicó en junio de 2018, que del Programa de Servicios de Vinculación Laboral únicamente el 2 por ciento del total de la demanda laboral le dio certeza laboral, pues atendió a 54 mil 414 desempleados, de los cuales solamente pudo colocar 7 mil 958 y actualmente más de 47 mil chiapanecos se encuentran sin empleo.

Por su parte, Karina Alfonzo, docente e investigadora de la Escuela Bancaria y Comercial Tuxtla (EBC), dio a conocer que, para el primer trimestre del 2018, del total de las personas en edad laboral en el estado, sólo el 54 por ciento forma parte de la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, que apenas poco más de la mitad tiene trabajo.

Al respecto, David Zamora Rincón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Chiapas, aseguró que la nula generación de empleos en lo que va de este año se debe a la situación socio-política que se vive en el estado, “para nadie es extraño que los constantes bloqueos y los temas de inestabilidad social relacionados con la corrupción, la jornada electoral afectan las actividades en las que se desarrollan el empresariado y el comercio”.

Destacó que en Chiapas la situación laboral es compleja “vemos un escenario muy difícil, por lo menos en lo que resta del año no vemos cómo vamos desarrollarnos como un sector productivo de la sociedad chiapaneca”.

Culpó a la actual administración de Manuel Velasco Coello, gobernador de Chiapas, de no brindar las condiciones de certeza porque “privilegió demasiado el tópico de una plataforma política, en lugar de beneficiar a los temas de desarrollo y de paz. Es una autoridad que privilegió en exceso el diálogo con quienes han violentado la ley a todas luces”, enfatizó.

A la pobreza secular de Chiapas se le ha sumado en los últimos dos sexenios, la nueva pobreza generada por las políticas de carácter neoliberal, la destrucción y el deterioro de los medios de vida, fundamentalmente de la tierra, los bosques y el agua, han contribuido a la situación de pobreza de miles de familias campesinas e indígenas, que hoy sobreviven principalmente de los programas asistencialistas que otorgan los gobiernos federal y estatal.

El Tiempo de Chiapas/Idalia Díaz 

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