Hace una semana y media, el acosado ex presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, de manera desafiante negó a dimitir en medio de una investigación de corrupción que crecía rápidamente y que ya había encarcelado a su vicepresidenta y a más de una docena de funcionarios.

“No voy a renunciar, me voy a enfrentar y someterme plenamente a los procedimientos que corresponden a la ley”, dijo Pérez en un discurso televisado el lunes.

 El jueves por la mañana, el desafío de Otto Pérez se desintegró cuando su portavoz anunció que el presidente había dimitido después de todo.

La dimisión se produjo apenas unas horas después de que un juez le ordenara al ahora ex presidente Pérez Molina comparecer ante la Corte para enfrentar cargos de fraude, asociación ilícita y corrupción en relación con un supuesto fraude aduanero de varios millones de dólares.

Para más tarde dictarle prisión provisional. Durante la audiencia, el juez Miguel Angel Gálvez dictó el fallo para asegurar que Pérez Molina se presente a la continuidad de la audiencia sobre una de red de defraudación aduanera.

Antes del fallo, el Congreso de Guatemala aceptó por unanimidad la renuncia de Pérez Molina, por lo que el vicepresidente Alejandro Maldonado, un ex magistrado conservador y quien recientemente asumió ese cargo después de que su antecesora renunciara en el escándalo de sobornos y fraude fiscal, prestó juramento como nuevo presidente del país.

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