En México, contar de 20 a 24 años de vida supone estar en peligro de muerte: 42 mil 251 jóvenes de este rango de edad murieron violentamente en 10 años de la supuesta “guerra” contra el narcotráfico. Más aún, del total de muertes violentas registradas en el periodo, 118 mil 393 víctimas tenían menos de 30 años.

Datos obtenidos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que los saldos mortales de la política pública de combate al narcotráfico se concentraron en las juventudes, ya sean urbanas, rurales, con estudios o sin estudios y de todas las entidades federativas.

Entre 2007 –cuando el entonces flamante presidente Felipe Calderón inició la “guerra” contra el narcotráfico– y 2016, el cuarto año de gobierno de Enrique Peña Nieto y el más reciente contabilizado por el Inegi, murieron de manera violenta –es decir, no por enfermedades, accidentes o “causas naturales”–, un total de 304 mil 889 personas. Más de una tercera parte de ellas eran jóvenes.

“A la ola de violencia que se vive en el país en el marco de una guerra contra el narcotráfico, se suma que los jóvenes no tienen acceso a educación, trabajos dignos, salud… a que no hay oportunidades y no hay garantía de que se les respeten los derechos humanos”, explica la abogada Asminda Navarro González, integrante del equipo jurídico del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria. Por ello, explica, las muertes y las agresiones contra los jóvenes se recrudecieron en los últimos años.

“En México, las tasas más altas de muertes por homicidio se observan entre los jóvenes, particularmente entre quienes tienen de 15 a 30 años […] y se duplicó la tasa de homicidios en los rangos de edad de 10 a 19 años […]”, había advertido, por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe Violencia, niñez y crimen organizado, publicado en 2016.

En el documento, la organización multilateral había señalado que “también en México se han reportado masacres de niños y adolescentes” y que en este país “alrededor de 30 mil menores de 18 años han sido incorporados a las filas de los cárteles del narcotráfico”.

La información del Inegi ahora revela que la mortalidad entre jóvenes es mayor aún. Los números de homicidios de personas menores de 30 años se incrementaron aceleradamente a partir de 2007, cuando inició la llamada “guerra” contra el narcotráfico.

En diversas páginas de internet circulan imágenes (fotografías y videos) de menores de edad empuñando armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y participando en enfrenamientos armados o torturas; y también, siendo víctimas de asesinatos y tormentos.

La violencia la padecen no sólo quienes han sido incorporados a las filas de la delincuencia organizada; también la viven quienes participan en actividades políticas. Y, sobre todo, quienes sólo buscan abrirse espacios para encontrar trabajo. Incluso, quienes estudian alguna carrera universitaria.

Universidades públicas, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y privadas, como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), se han convertido en escenarios de crímenes contra sus propios estudiantes. En marzo de 2010, murieron a manos de militares dos alumnos del ITESM en el propio campus central. Mientras, en la Ciudad Universitaria de la UNAM han ocurrido 11 muertes en menos de 2 años.

Contra Linea/El Tiempo de Chiapas

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