La información hecha pública este fin de semana por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) sobre el gasto de los gobiernos estatales en publicidad ha colocado nuevamente a Manuel Velasco Coello en el “ojo del huracán” debido al excesivo despilfarro millonario en dicho rubro, más allá de los argumentos de austeridad presupuestaria y crisis financiera que tanto ha pregonado y que desencadenara el despido injustificado de miles de trabajadores a principios del 2017.

De acuerdo al reporte sobre el gasto público del año pasado, el gobierno de Chiapas excedió en más de un 990 por ciento lo autorizado por el congreso estatal para el rubro de publicidad. Es decir, aunque en el Presupuesto de Egresos de 2016 se le autorizó un tope de 39 millones 119 mil pesos, en el ejercicio anual el gobierno de Velasco Coello se gastó más de 427 millones de pesos.

La entidad chiapaneca se ubicó nuevamente entre los 10 estados del país con mayor derroche en publicidad. Así, pese a ser una de las dos entidades más pobres de México, Chiapas se ubicó dentro de la lista junto a los estados que mayor despilfarro realizaron como la Ciudad de México, Tamaulipas, Quintana Roo, Sinaloa y Chihuahua, entre otros.

El gasto aplicado por la administración de Manuel Velasco Coello en ese superficial rubro fue incluso superior a lo asignado para la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural; la Secretaría de Turismo; la Secretaría de Juventud, Recreación y Deporte; el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes o el Sistema Estatal de Protección Civil. El monto gastado en publicidad, incluso, es superior a la mitad de lo destinado al Instituto de Infraestructura Física Educativa del Estado.

Dentro del mismo ejercicio de transparencia y rendición de cuentas aplicado por IMCO, se le solicitó también a Velasco Coello un informe sobre el gasto realizado en viajes que se negó a responder, argumentando que no estaba obligado a hacerlo. La respuesta resulta por demás oscura y generadora de sospechas. Habla de la discrecionalidad en el manejo de recursos públicos, inaceptable para un supuesto nuevo esquema de transparencia gubernamental.

Pero todo indigna más tratándose de un estado como Chiapas donde el 77 por ciento de la población vive en algún nivel de pobreza. Una entidad que durante los últimos cinco años ha carecido de importantes obras de infraestructura o programas efectivos para el combate al rezago social. Aquí no ha habido presupuesto para escuelas o medio ambiente, pero si para robustecer el culto al gobernador en turno.   

Lo expuesto por el informe de IMCO contradice los dichos cínicos de Velasco Coello para justificar el despido de miles de trabajadores en enero pasado y la desaparición de dependencias para redireccionar el presupuesto hacía otros destinos. Manuel Velasco debería precisar en qué y dónde se ha gastado cada peso de esos 427 millones de pesos, sobre todo, cuando la deuda a proveedores y prestadores de servicios en ese rubro parece estar en momento crítico de cobranza pública…así las cosas.  

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