Mientras los líderes católicos de Chiapas denuncian la violencia imperante en vísperas de las elecciones electorales en  el estado, donde los partidos políticos y el mismo gobierno en turno imponen sus voluntades, el  secretario general de Gobierno, Mario Carlos Culebro Velasco, se limita en hacer un llamado  a los “civilizados” actores políticos para impulsar el respeto y la tolerancia, en un ambiente donde las bandas del crimen organizado han saltado las tracas de las propias instituciones de procurar la justicia en Chiapas o es que las mismas autoridades  ¿están en contubernio porque la violencia favorece a cierta clase política?

 

La semana pasada habitantes de Pueblo Nuevo Solistahuacán denunciaron el grupo armado de “Los panchos”, quienes amenazaron con armas de grueso calibre al Subsecretario de gobierno de la Región VII, de los Bosques, Carlos Raciel Flores Molina, el fiscal del Distrito Norte, Javier López González, y al delegado de gobierno del municipio, Juan Leyver Mendez Vaquerizo, para no intervenir en las elecciones del 1 de julio. Los hechos ocurridos demuestra dos realidades, la primera que las autoridades municipales y estatales están siendo rebasadas por el crimen organizado  y la otra es que  la violencia es la mejor estrategia de ganar las elecciones, sobre todo de aquellos candidatos con historial delictivo (proliferación de la droga, cantinas, trata de personas) y de aquellos caciques políticos que se han centrado en el beneficio de su familia o imponen sus propios candidato, tal como mencionaron los líderes religiosos de Chiapas, en días pasados.

 Los líderes catolicos de la dioses de San Cristóbal, Tapachula y Tuxtla Gutiérrez criticaron el sistema de los partidos políticos porque ha sido causa de divisiones y conflictos en las comunidades y los pueblos por la corrupción de autoridades locales, la compra de votos, la coacción por los programas sociales, la propaganda engañosa, las promesas falsas, la distribución de despensas y otros objetos para condicionar al votante. Dijeron que la impunidad hace que se sigan cometiendo delitos electorales para ganar a toda costa, por eso constatan la intervención de la delincuencia organizada en la selección o imposición de candidatos y la existencia de grupos armados ilegales al servicio de intereses políticos, económicos o criminales.

Antes esta ola de denuncias, Culebro Velasco solo se está siendo “pijiji”, como se dice en el argot popular de Chiapas, porque ante el panorama denuncias de la misma ciudadanía y varios sectores sociales del estado  ya estuviera trabajando para garantizar la seguridad en todos los municipios, principalmente en aquellos que desde este momento presentan focos rojos. ¿A caso, el responsable de la política interna de Chiapas considera que la tolerancia y la reconciliación son  herramientas para resolver la violencia originada por el crimen organizado en la entidad? ¿A qué le apuesta el funcionario al hacer solo llamados de paz y reconciliación cuando la violencia tiene amedrentado a casi todo el estado?

Quizás cree Culebro Velasco que las bandas delictivas, como las que amenazó a sus propios funcionarios de gobierno en Pueblo Nuevo Solistahuacán, se van a unir para garantizar la paz en estas elecciones; lo cierto es que la población de varios municipios, principalmente con mayor población indígena, vive en la zozobra y el pánico, porque la violencia ha rebasado a la “justicia estatal” de Chiapas e impera la impunidad y el favoritismo a  candidatos dirigentes o coludidos con el crimen organizado.

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