La sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que este miércoles anuló la elección donde resultó electo el ex secretario de Hacienda en Chiapas, Humberto Pedrero Moreno, e invalidó la constancia de mayoría entregada al ex secretario técnico de Manuel Velasco, Roberto Rubio Moreno, ofrece lecturas aún más reveladoras que la sola pérdida de las diputaciones federales para los ex integrantes del “gabinete verde”.

Lo que muchos advertían como un par de fraudes electorales prácticamente consumados terminó por venirse abajo este 1 de agosto con una resolución que francamente cayó como “aire puro” para una ciudadanía hastiada del clima de impunidad que ha imperado en Chiapas durante los últimos años.

En el caso de Humberto Pedrero, la Sala Xalapa resolvió como inválida la elección de diputados federales de mayoría relativa del Distrito 2, con cabecera en Bochil, debido a que Pedrero Moreno y su suplente, Alfredo Antonio Gordillo Moreno, no acreditaron su autoadscripción calificada como ciudadanos indígenas en dicha demarcación.

Según los Juicios de Inconformidad 22 y 23, presentados por Morena, el ex secretario de Hacienda en Chiapas presentó documentos falsos para demostrar su adscripción indígena. Las constancias entregadas al Instituto Nacional Electoral (INE) para demostrar sus supuestos cargos ejidales como secretarios, propietario y suplente, habrían sido firmados por una persona que no era realmente el Comisariado Ejidal acreditado.

En consecuencia, se declaró la nulidad de la elección para diputados federales en el Distrito 2 para convocar a una elección extraordinaria y se ordenó además dar vista a la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (Fepade) para que a partir de los hechos determine si se puede configurar o no, la comisión de algún delito con consecuencias penales.

En torno al caso de Roberto Rubio, el TEPJF revocó la constancia de mayoría y validez de la elección para diputados federales en el Distrito 11, con sede en Las Margaritas. Por lo tanto, y a diferencia de lo sucedido en con el Distrito 2, la Sala Xalapa ordenó al Consejo Distrital expedir de manera inmediata una nueva constancia de mayoría para las candidatas de la coalición “Juntos Haremos Historia” que obtuvieron el segundo lugar en las elecciones pasadas.

En una sola sesión el Tribunal Electoral dejó fuera del congreso a dos de los personajes más influyentes dentro del gabinete de Manuel Velasco Coello. Humberto Pedrero y Roberto Rubio han sido pieza clave de todas las maniobras financieras orquestadas desde el gobierno de Chiapas. Por eso se les había fraguado un espacio como recompensa sexenal, con tres de salarios legislativos y fuero constitucional de por medio.

Fue el propio gobernador de Chiapas quien negoció y ordenó directamente esos espacios legislativos para su más allegados colaboradores. Desde finales del año pasado se planeó la ruta tramposa para darles una salida segura. A ningún otro miembro del “gabinete verde” se le ofreció tantas facilidades para acceder a un nuevo cargo legislativo, incluso, sin tener que exponerse a las campañas electorales.

Por eso las sentencias de la Tribunal Electoral dice mucho más que la revocación de las constancias de mayoría para ambos personajes. Expone la pérdida de poder y nuevas vulnerabilidades de Manuel Velasco. Resulta evidente que ni Enrique Peña Nieto ni el presidente electo intercedieron por Velasco para evitar que los puestos legislativos les fueran arrebatados por el TEPJF. Velasco Coello parece comenzar a mostrar su nueva orfandad política.

Si las primeras señales no fallan, todo indica que la curul en el Senado de la República es todo para lo que le ha alcanzado. A excepción de Eduardo Ramírez y Sasil de León que se entregaron por completo al poderío de Morena, el resto de su círculo más cercano dentro del gobierno estatal ha quedado prácticamente fuera del reparto político federal, huérfano y vulnerable ante los nuevos tiempos.

La resolución de Tribunal Electoral es mucho más que una sentencia judicial, llega como pequeño bálsamo para una ciudadanía chiapaneca lastimada durante años; un indicio que, tal vez siendo muy optimistas, podría advertir la llegada de esa justicia que hoy se exige a gritos, después del desastre gubernamental que ya agoniza… así las cosas.    

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