Casi dos millones de alumnos chiapanecos regresaron a clases en un panorama desalentador; la educación en Chiapas se encuentra en último lugar del ranking nacional del Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa Estatal (ICRE), varias escuelas dañadas por el sismo del año pasado, más de 4 mil maestros interinos sin certeza laboral y en lucha por sus pagos atrasados.

Mientras el presidente del Congreso de Chiapas, Willy Ochoa Gallegos, demandó al magisterio chiapaneco a que cumplan con lo establecido en el calendario escolar y la agenda educativa del ciclo escolar 2018-2019, los maestros interinos de los distintos niveles educativos siguen manifestándose con un paro indefinido por el adeuda que el gobierno del estado mantiene desde el periodo lectivo 2015-2016 con 4 mil 600 maestros.

Ochoa Gallegos debe tener mayor congruencia al hacer ciertas declaraciones, pues de 500 maestros interinos que exigían su pago en meses pasados, la cifra asciende hoy a 4 mil 600, es decir cientos de alumnos se quedarán sin su derecho a la educación por irresponsabilidad del estado.

Gran parte del grueso de maestros que hacen posible la educación en Chiapas trabajan en las peores condiciones laborales, renuevan contratos cada tres meses y son continuamente removidos del lugar de trabajo. Ante esta situación, cómo se atreven las autoridades estatales y federales exigir y garantizar una calidad educativa en Chiapas, cuando la mayoría de los maestros no les permiten seguir un plan de estudio en tiempo y forma correspondiente.

Estas deficiencias se hacen visibles en los resultados observados por el ICRE; en este 2018, que no difieres de años anteriores; Chiapa se posicionó en el último lugar del ranking nacional en el cumplimiento de sus responsabilidades educativas. De acuerdo al ICRE, el estado obtuvo la calificación de 3.4 sobre 10 en el cumplimiento de su responsabilidad de garantizar el derecho a aprender.

Y entre los parámetros evaluados más importantes, el ICRE señaló que sistema educativo del estado no garantiza a los docentes las oportunidades adecuadas de formación continua, ni acompañamiento en los primeros dos años de entrada al sistema educativo, además especificó que el estado no da suficiente información para realizar una evaluación más detalladas sobre la formación docente. Pero de qué forma podría el estado proporcionar información al respecto si gran parte de su planilla laboral trabaja de forma eventual, con las mínimas posibilidades de ofrecer calidad educativa.

Dentro de los hallazgos principales del ICRE destaca que no existe información sobre el aprendizaje de los estudiantes y que 4 de cada 10 niños de 3 años se quedan fuera de la educación preescolar; 5 de cada 10 futuros maestros no reciben la formación adecuada; no existe información disponible sobre la atención a niños con necesidades educativas especiales y el estado no registra información sobre los docentes de nuevo ingreso que cuentan con tutores.

El reto para mejorar la educación en Chiapas es gigante, pero debe atender de manera urgente la estabilidad laboral de los docentes, fortalecer las escuelas dotándolas de presupuesto, liderazgo efectivo, autonomía de gestión y un profesorado formado para preparar a futuros maestros, transparentar y hacer accesible para la comunidad escolar la información sobre el acompañamiento y aprendizaje docente.

Sin embargo, el panorama es cada vez más desalentador, principalmente porque en el mes de mayo, el titular de la Secretaría de Educación (SE), Eduardo Campos Martínez, garantizó que en julio terminarían de pagar los salarios pendientes a los maestros; llegó el mes de agosto y en lugar de reducir el número de maestros endeudados aumentó de forma exponencial. Entonces en qué y en quién se puede confiar en Chiapas, si en ese entonces la deuda total ascendía a 60 millones de pesos, actualmente a cuántos millones ha de haber crecido.

  

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