La falta de claridad sobre la situación real que previa en Chiapas respecto a los contagios y defunciones por causa del dengue mantiene en simples  especulaciones a lo que parece ser un real estado de alerta. La información extraoficial vertida desde los hospitales públicos en Tuxtla Gutiérrez dista mucho de los datos oficiales que tampoco dejan de ser preocupantes.

De acuerdo al último informe emitido por la Secretaría de Salud en Chiapas, según datos del Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica de Dengue, “en la semana epidemiológica número 33 se han presentado seis defunciones en todo el estado, atribuidas a esa enfermedad”. En total se han documentado mil 172 casos confirmados.

Dicho dato publicado recientemente por la Secretaría de Salud no fue gratuito, se trató de una reacción inmediata para buscar de desmentir un documento filtrado mediante las redes sociales donde supuestamente la Directora del Hospital Rafael Pascacio Gamboa notifica a todos lo directores de área sobre la alerta epidemiológica que hasta el mes de agosto ya había cobrado 11 vidas.

Lo expuesto en el documento sellado con fecha del 28 de agosto de 2018 parecía confirmar lo que se ha filtrado insistentemente entre pasillos de hospitales y las propias dependencias del sector salud. El repunte sobre la incidencia de una variación de dengue bastante agresivo es una realidad que parece minimizarse o mantenerse en absoluto silencio.

La información extraoficial señalan la presencia de una variación de dengue bastante atípica que se presenta con síntomas digestivos. Fiebre, dolor de cuerpo, dolor abdominal, nauseas y vómito que pueden confundirse con algún padecimiento gastrointestinal mientras la enfermedad avanza, siendo los niños quienes resienten con mayor agresividad los efectos.

Y no se trata de generar alertas ni de crear psicosis innecesaria. Se trata de mantener canales de comunicación e información con claridad ante la ciudadanía para establecer medidas de prevención a la altura de la situación. Si las autoridades están ocultando o maquillando información sobre el estado real del cuadro epidemiológico sería un acto de alta irresponsable.

Lo cierto es que las clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social y las del sector salud estatal han activado ya protocolos de excepción para canalizar enfermos con síntomas de ese tipo a fin de realizar estudios urgentes. Hospitales como el Jesús Gilberto Gómez Maza, Rafael Pascacio Gamboa y el de Especialidades Pediátricas han establecido medidas especiales ante la alta incidencia de casos graves.

Mientras las autoridades de salud no hablan con claridad sobre la situación real del dengue en Chiapas ha quedado en manos de la ciudadanía tomar sus propias medidas. La eliminación de criaderos dentro de los hogares y el uso de pabellones o repelentes para proteger a los niños son buenos métodos de prevención ante la incertidumbre de un riesgo a mayor escala.

Más allá de los rumores y las alarmas sobre la situación, lo cierto es que este año el programa estatal para la prevención del dengue en Chiapas ha dejado mucho qué desear. La falta de campañas mediáticas y la evidente ausencia de las brigadas de fumigación o abatización hablan de deficiencias operativas que deben resarcirse urgentemente… así las cosas. 

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