La cifras publicadas este semana por el Auditoria  Superior de la Federación (ASF) sobre la serie de irregularidades financieras durante el paso de Francisco Ortega Farrera como titular de la Secretaría de Salud en Chiapas parecen confirmar lo que durante los últimos años se ha sospechado y señalado al interior de dicha dependencia: una profunda corrupción que ha lastimado gravemente al sistema de salud pública estatal.

De acuerdo a datos difundidos por la ASF, desde 2017 la dependencia chiapaneca, entonces a cargo de Ortega Farrera, no ha podido comprobar un total de 187 millones 348 mil pesos destinados a diferentes programas y rubros presupuestales del sistema de salud estatal que simplemente no aparecen por ningún lado.

“Esos más de 187 millones de pesos que no se aplicaron en salud durante 2017 se explican por cantidades de dinero transferidas a cuentas bancarias no registradas, pagos de los que no hay recibos, dinero del que no se sabe dónde está o en qué se aplicó, pagos a gente que no tenía el perfil requerido para cierta plaza, pagos a personal sindicalizado que no estaba cubierto por esa partida, subejercicio sin comprobar y pagos a personas de las que no hay prueba de que hayan trabajado”, señala textualmente el informe.

Se trata de uno de los más graves y serios señalamientos hechos por la Auditoria Superior respecto a Chiapas. Sobre todo por que se refiere a irregularidades documentadas justo durante el año en que estalló la crisis hospitalaria en Chiapas por falta de medicamentos. Una situación que desencadenó innumerables acusaciones por parte del personal médico, la huelga de enfermeras en la capital chiapaneca y las escandalosas denuncias mediáticas que fueron reiteradamente negadas y minimizadas por Francisco Ortega.

Y la gravedad de los señalamientos no es para menos. La Secretaría de Salud simplemente no ha podido detallar el uso de los casi 200 millones de pesos. 81 millones 917 mil 466 pesos se encuentran “en el limbo” sin poder precisar su destino, 76 millones 223 mil 651 pesos fueron utilizados para fines distintos a los que se debían aplicar, mientras que 28 millones 874 mil 545 pesos fueron transferidos a diferentes cuentas bancarias con el objetivo de pagar “salarios” a un personal del que no se tiene prueba alguna de su existencia.

La nuevas acusaciones de la ASF sobre la Secretaría de Salud y directamente contra la figura de Francisco Ortega se suman a los recientes señalamientos hechos contra las hermanas Sasil e Itzel de León Villard por el presunto desvío de más de 685 millones de pesos dentro la Secretaría de Desarrollo y Empoderamiento de la Mujer (SEDEM), mediante la adjudicación irregular de 44 contratos para realizar eventos masivos y publicidad para el "Programa de Bienestar, de corazón a corazón".

Lo anterior sin olvidar los 466.8 millones de pesos que la administración de Francisco Ortega  presuntamente retuvo vía nómina a los empleados y los 300 millones de pesos de ISR que nunca fueron reportados al Servicio de Administración Tributario (SAT). Por estas observaciones, la ASF documentó un total de mil 204 denuncias de hechos para deslindar las responsabilidades.

El es secretario de Salud Francisco Ortega y las hermanas De León Villar (una de ellas ya dentro de las filas de Morena) son tres personajes que deberán ser sometidos a serias y profundas investigaciones para deslindar responsabilidades. Las administraciones -federal y estatal- que comienzan en menos de tres meses están obligadas a asumir la indagatoria de los casos y llamar a rendir cuentas sobre lo sucedido dentro de dos rubros tan sensibles y lastimados para la ciudadanía chiapaneca… así las cosas.    

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