La llegada de Carlos Eugenio Ruiz Hernández a la rectoría de la Universidad autónoma de Chiapas en diciembre de 2014 advertía lo inevitable. Su arbitraria imposición, a voluntad caprichosa de Leticia Coello, no vaticinaba un buen futuro para la máxima casa de estudios en la entidad chiapaneca que hoy se encuentra en la quiebra, como de las tres universidades más endeudadas del país.

De acuerdo a datos de la Secretaría de Educación, recabados por el periódico “Crónica”, con información del primer cuatrimestre de 2018, la UNACH registra una deuda superior a los mil 690 millones de pesos. Es la tercer deuda universitaria más elevada del país, tan sólo superada por la Universidad Veracruzana y la Universidad Autónoma de Zacatecas.

La Autónoma de Chiapas ha registrado uno de los sobreendeudamientos más estrepitosos de los últimos tres años. Pasó de una deuda de 250 millones de pesos al cierre de la administración de Jaime Valls Esponda (en 2014) a una de casi mil 700 millones de pesos, según constan en diversas documentos oficiales.

A todo esto la pregunta inevitable es: ¿En qué se gastó tanto dinero durante los últimos años? Y es que, la rectoría de Ruiz Hernández se ha caracterizado precisamente por la falta de grandes proyectos de infraestructura aniversario. Su paso por la directriz de la UNACH ha sido gris y sin mayor trascendencia para el desarrollo de la institución, además de estar plagado de innumerables señalamientos.

Apenas en octubre de 2017 el Sindicato de Trabajadores de Confianza (Sitracounach) acusó a la administración de Carlos Eugenio Ruiz por el presunto desvío de mil millones de pesos que debían destinarse al pago de diversas prestaciones laborales en materia de salud y vivienda. Se trataba de cuotas ya descontadas vía nomina a los trabajadores universitarios, pero que no habían llegado a su destino final.

En enero del presente año al propio rector no le quedó de otra que reconocer públicamente una deuda de 600 millones de pesos que finalmente fueron desmentidas por datos de la propia Secretaría de Educación en abril de 2018. La deuda es mucho mayor a la reconocida por las autoridades universitarias en Chiapas y las dudas sobre el manejo de los recursos se han incrementado inevitablemente.

Por su compleja situación financiera, la Autónoma de Chiapas se encuentra contemplada ya dentro del Programa de Rescate Financiero implementado por el gobierno federal para hacer frente a la quiebra de las 10 universidades públicas más endeudadas del país. No es para menos, la UNACH se ha enfrentado a uno de sus peores desastres financieros de los últimos 10 años. Las irregularidades han sido una constante y las consecuencias hoy son evidentes.

Más allá de los intereses mezquinos entre grupos opositores que se ciernen dentro del proceso interno para renovar la rectoría unachense, la pruebas de la cuestionable administración de Ruiz Hernández no dejan espacio a las dudas sobre la urgencia de un cambio en la directriz universitaria. Por las excusas que deseen argumentar, la realidad es que Carlos Eugenio Ruiz ha hundido a la máxima casa de estudios de Chiapas en una de sus más profundas crisis financieras.

Ha endeudado como nunca antes sin resultados o evidencias que justifiquen tan escandaloso gasto y eso no puede continuar por cuatro años más. La reelección de Carlos Eugenio Ruiz Hernández, como resultado de compromisos políticos entre el gobierno verde y Morena, no sólo sería un error lastimoso, significaría un agravio imperdonable para la universidad, la educación superior y el respeto a la dignidad universitaria en Chiapas… así las cosas.

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