La cloaca destapada al interior del Colegio de Bachilleres de Chiapas (COBACH) por el multimillonario fraude cometido contra alrededor de cuatro mil 500 trabajadores ha puesto en la mira al ex director general Jorge Enrique Hernández Bielma, su sucesor Guillermo Toledo Moguel y el líder del Sindicato Único e Independiente del Colegio de Bachilleres de Chiapas (Suicobach), Víctor Manuel Pinot Juárez.

De acuerdo a datos documentados por los propios trabajadores, mediante reportes del Servicio de Administración Tributaria (SAT), entre 2017 y principios de 2018 la Dirección General del COBACH inició un proceso masivo de jubilaciones sin que los trabajadores fueran notificados y recibieran el pago correspondiente por dicha prestación laboral (entre 50 mil y 200 mil pesos por trabajador aproximadamente).

En palabras simples, la administración de Jorge Enrique Hernández Bielma inició a escondidas los trámites de jubilación ante las autoridades hacendarias para miles de trabajadores, recibió el depósito de los pagos respectivos, pero nunca entregó el dinero correspondiente a cada uno de los beneficiarios.

Aunque los anómalos procedimientos iniciaron desde 2017, los trabajadores se percataron de dicha situación hasta que el SAT los notificó hace sólo unas semanas debido al incumplimiento en el pago de impuestos por dichos procesos de jubilación. La Dirección General a cargo de Guillermo Toledo Moguel había guardado silencio ante tan escandalosa estafa por más de cuatro meses.

Este miércoles Toledo Moguel finalmente fue encarado por los trabajadores quienes podrían haber perdido su fondo de jubilación. Sin embargo, sólo se comprometió a “investigar”, notificar a las autoridades hacendarias de la situación y esperar alguna respuesta de solución que, por cierto, podría llegar cuando él ya ni siquiera se encuentre en el cargo.

Resulta evidente que Guillermo Toledo sabía perfectamente de la situación. Se trata pues de un monto de varias decenas de millones de pesos que fueron depositadas a las cuentas del Colegio de Bachilleres y nunca llegaron a su destino. El Director General sabe perfectamente los nombres de las personas que pueden estar implicadas en semejante estafa, pero ha preferido callar y no iniciar de inmediato las respectivas denuncias penales.

Lo cierto es que algunos de los dirigentes sindicales y altos mandos de la Dirección General reconocieron haber tenido conocimiento de lo sucedido desde el mes de mayo. Y es que el asunto no es menor. Aunque la Dirección General no ha aportado datos preciso sobre la cantidad de afectados, se estima que al menos cuatro mil trabajadores podrían ser víctimas de esta millonaria estafa.

¿En dónde quedaron los millonarios fondos de jubilación tramitados por el COBACH? Resulta interesante que la gestión, la llegada y la desaparición del dinero se haya realizado antes de las elecciones pasadas. Ahora parece cobrar sentido que el relevo de Enrique Hernández Bielma se haya dado justo tres días después de los comicios sin la menor de las explicaciones o detalles.

Pero también resulta sospechoso el silencio que Víctor Manuel Pinot ha guardado ante todo lo sucedido. Al igual de Guillermo Toledo Moguel, nada ha dicho para señalar a posibles responsables e iniciar procedimientos penales contra los evidentes autores. Ha dejado a los trabajadores solos ante la indiferencia de un director general que sabe perfectamente que sus días están contados en el cargo y heredará el problema a quien lo remplace.

El Gobierno de Chiapas (actual o futuro) es la autoridad jerárquicamente responsable de lo que sucede al interior del Colegio de Bachilleres y está obligado a poner cartas sobre la mesa. Se trata inminentemente de una de las estafas más escandalosas dentro del sistema de educación media superior de la entidad chiapaneca y debe investigarse a fondo hasta dar con los responsables… así las cosas.    

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