Muchos han resultado sorprendidos por la apasionada defensa que el actual presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Ricardo Monreal Ávila, ha brindado a turbios personajes como el ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello. Su desfachatez para justificar las irregularidades de uno de los más grandes saqueadores de la entidad chiapaneca no responde a otra cosa más a complicidades, afinidades y presuntas similitudes delincuenciales.

Ricardo Monreal es un personaje que ha estado envuelto en la controversia y los señalamientos desde hace muchos años. Su trayectoria política se inició en el PRI, de 1975 a 1998, partido en el cual desempeñó diferentes tareas, pero cuando Monreal quiso ser candidato del PRI a gobernador de Zacatecas en 1998, el entonces presidente del tricolor, Mariano Palacios Alcocer, lo descartó por los supuestos “nexos que su familia tenía con el crimen organizado”.

En 1998 se sumó al PRD para hacerse de la candidatura al gobierno de Zacatecas que finalmente ganó. En 2009 renunció al partido debido a las acusaciones que nuevamente lo ligaban al crimen organizado, tras la publicación de un video en el que se exponía el aseguramiento de una bodega (propiedad de su hermano Cándido) con más de 40 toneladas de mariguana en su interior.

Ya en las filas de Morena, en febrero de 2017 el portal de noticias Animal Político dio a conocer que desde que el exgobernador de Zacatecas (Ricardo Monreal) asumió como jefe de la delegación Cuauhtémoc en la Ciudad de México por lo menos cuatro empresas zacatecanas y cuatro personas de ese mismo estado obtuvieron 14 contratos de obras o proveeduría de recursos materiales y servicios.

Sólo una de esas empresas contratadas comprobó experiencia en materia de obra pública en la capital del país y de las personas físicas que fueron beneficiadas dos resultaron amigos de Catalina Monreal, la hija del entonces delegado, pero tampoco demostraron experiencia curricular como contratistas en la Ciudad de México.

Sin embargo, el mayor de los escándalos se registró apenas en junio de este año cuando Jesús Ortega hizo público un audio en donde se evidenciaron las negociaciones políticas entre Manuel Velasco Coello y Ricardo Monreal.

En la grabación difundida Monreal llama “hermano” y “amigo” a Velasco, y juntos buscan la manera de solucionar el problema suscitado en 2015 cuando tres jóvenes fueron detenidas en el aeropuerto de Tapachula con un millón de pesos en maletas que finalmente fueron identificadas como propiedad de Ricardo Monreal; para ello unen a la conversación al entonces procurador general del estado, Raciel López Salazar.

La grabación realizada hace tres años, en el marco de las elecciones intermedias, fue sacada a la luz como estrategia de la coalición “Por México al Frente” para tratar de confirmar los señalamientos de Ricardo Anaya sobre el presunto pacto entre la coalición PRI-PVEM de Meade y Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, terminó por confirmar un amasiato entre Velasco y Morena que finalmente no tenía nada que ver con el PRI.

Con el tiempo los vínculos turbios entre Velasco y Monreal se han corroborado. La amistad entre ambos personajes controversiales no debería ser sorpresa por lo oscuro de sus similitudes. Los dos se han caracterizado por ser figuras incómodas para el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, pero bastantes convenientes para el financiamiento electoral y movilización de votos en sus respectivos perímetros de control político.

Los nexos oscuros entre Monreal y Velasco seguramente son más fuertes de lo que se conoce públicamente. Con sus diferencias en edades y experiencias, se trata pues de personajes que provienen de la misma formación, las mismas mañas y el mismo método de traición y chantaje para mantener entre el poder y la impunidad rapaz… así las cosas.    

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