No existe sistema electivo perfecto, pero de existir, el mismo no funcionaría si el electorado no confía en la transparencia del propio sistema, por eso de nada le servirá a Oxchuc elegir a sus gobernantes municipales por medio de Usos y Costumbres o por el sistema partidista, más cuando la violencia a minado la vida de los pobladores, los grupos armados tienen el campo libre y las autoridades electorales incapacidad de dar certeza electoral.

Ningún sistema puede funcionar si no existe un acuerdo expreso o tácito por parte del electorado por el que se obligue a aceptar el resultado de la elección; en este juego, los grupos de poder que ejercen violencia en Oxchuc nuevamente consiguieron amedrentar a la población y posicionarse en las filas de la “democracia”, disfrazada de usos y costumbres.

 

Este juego “perverso” se deja ver en los resultados de la consulta dados a conocer el pasado sábado por el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), el 59.18 por ciento de los ciudadanos de Oxchuc optó porque las autoridades municipales sean elegidas por medio del sistema de usos y costumbres; el 38.40 por ciento se pronunció por el método de partidos políticos y el restante 2.43 por ciento de la población no participó porque no se celebró la consulta.

Los simpatizantes de Morena denunciaron las irregularidades que se manifestaron en la consulta, las amenazas y hostigamiento de las autoridades municipales fue la fuerza “motivadora” para que los ciudadanos votaran a favor del sistema de usos y costumbres. Muchas personas fueron obligadas a votar por este sistema y el IEPC nuevamente se mostró omiso, según los morenistas.

Sántiz Gómez, representante de Morena en Oxchuc, afirmó que este método sólo favorece a los que están en el poder y a la Comisión Permanente por la Paz y la Justicia Indígena del poblado.

Es decir, solamente es un espejismo de querer solucionar el conflicto porque no se ataca de fondo la verdadera problemática de inseguridad y violencia que prevalece en las zonas indígenas de Chiapas.

Hasta el momento, el gobierno ha hecho omiso a las exigencias de la población para que se asegure la paz social: estrategias de desarticulación, desarme y castigo a los grupos civiles armados, de limpiar la clase política de Oxchuc que ha tomado las armas como herramienta para “convencer” al electorado, detención y castigo a los responsables de los asesinatos que fueron víctimas de grupos paramilitares; auditorías a la presidencia municipal ante los desvíos de fondos para la compra de armas.  En ese clima de inseguridad no se puede garantizar un sufragio efectivo.

Por eso, antes de elegir la forma de elección, el gobierno estatal y federal tiene la obligación de desmantelar los grupos de armados no sólo de Oxchuc si no de toda la zona norte y altos de Chiapas, principalmente los casos de desplazados por grupos paramilitares que aumentan más en esa zona,  porque si no existe una estabilidad pacifica, un marco normativo, creado con una excelente técnica legislativa, que sea claro y que se adapte a la idiosincrasia institucional de la sociedad, no servirá ningún sistema democrático que garantice la gobernabilidad municipal.

El sistema no puede satisfacer los requisitos de todos los actores sociales, de hecho, lo ideal sería que no se adapte a las necesidades de algunos generando la disconformidad de otros, sino que todos los integrantes de la sociedad hagan un esfuerzo para adaptarse a las reglas impuestas por un sistema acordado.

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