Un reclamo de la población que se ha vuelto un imperativo en la mayoría de los municipios del estado es la incapacidad de dar un fortalecimiento efectivo a la seguridad pública y el estado de derecho; un bloqueo carretero para desmantelar otro bloqueo sólo sucede en un Chiapas como resultado de la crisis gubernamental de las administraciones pasadas.  

El hecho sucedido el día de ayer, donde los habitantes del Bosque, Huitiupán y Simojovel hicieron bloqueo en el tramo carretero que comunica a Tuxtla Gutiérrez con Chiapa de Corzo, San Cristóbal y otras ciudades para exigir que cesen los constantes cierres de vías en el norte de la entidad es parte de esa crisis de gobernabilidad que ha vivido Chiapas desde hace más de dos sexenios; la exigencia de la población para combatir los bloqueos carreteros ya es añeja y los problemas de inseguridad y falta de atención al estado de derecho se convirtió en una constante.

 

 Es de reconocer que la actual administración dio solución inmediata a dicha problemática, sin embargo, es importante recalcar la urgencia de agilizar el trabajo político y dejar vicios añejos que complejizan los problemas más de lo “normal”, porque los casos de Simojovel y el Bosque tenían más de tres meses y hasta el día de ayer, ya que la ciudadanía tomó medidas más drásticas, le dieron solución y se hizo valer el estado de derecho.  El problema no es sencillo porque más de medio estado se encuentra en la misma situación, pero es necesario priorizar lo más emergente.  

Con un gobierno indiferente a las necesidades del pueblo, como la pasada administración de Manuel Velasco Coello, no se puede garantizar el estado de derecho, por eso la injusticia social ha delineado comunidades políticas donde el derecho es sinónimo de letras muertas; pues en casi todo el estado, principalmente en la zona norte de Chiapas cualquier grupo de persona, con el más mínimo pretexto, se le ha hecho muy fácil bloquear las carreteras y estafar a las personas cobrando desde 100, 200 y hasta mil pesos para conceder el paso a los automovilistas y transportistas.

Chiapas no puede seguir en esta situación, la fuerza del aparato estatal no puede seguir siendo desafiada por grupos de personas que han tomado la “justicia por su propia mano” para que puedan ser escuchados. Existen muchos municipios donde el bloqueo de carreteras se ha convertido en una forma de subsistencia económica más que una lucha social, no obstante, las dos situaciones son parte de una falta de justicia y políticas que ayudan a contrarrestar la falta de empleos en Chiapas.

Es preciso que el Estado no sea más un aparato de ficción y la inseguridad pública el reclamo cotidiano de la población, no puede seguir imperando la ética de la sinrazón y adueñándose de la conciencia ciudadana tomando la justicia por sus propias manos.

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