A casi un semestre de su gobierno, Carlos Morales Vázquez, presidente municipal del ayuntamiento de la capital chiapaneca, no se le ve cambios en su discurso ni en sus acciones. Se vive quejando de la desbastada ciudad y de las exacerbantes deudas heredadas de las administraciones pasadas. Y a esto se le suma una multa por 22 millones de pesos que tuvo que pagar al Servicio de Administración Tributaria (SAT) porque la administración anterior no timbró la nómina.

Ante la peor crisis histórica que enfrenta Tuxtla Gutiérrez por la carencia de la mayoría de los servicios, principalmente con los temas de la inseguridad, escasez de agua potable, calles en pésimo estado, alumbrado público y exceso de basura, el presidente no hace más que buscar culpables, quejarse y pasarse la bola, como si desde su campaña electoral desconociera la grave problemática de la ciudad, pero tan poco ha hecho justicia  responsabilizando a los culpables,  y cómo?, si también fue cómplice del saqueo con la empresa PROACTIVA-VEOLIA, cuando fue de la Secretaría del Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn).

Morales Vázquez sabía en lo que se estaba enfrentando y hoy sale con puras disculpas, creo que es tiempo de que el presidente tome acción y demuestre que no le esta quedando grande el cargo, porque debió haber buscado otras alternativas para evitar el pago de la multa al SAT, principalmente porque Chiapas fue uno de los estados más saqueados por las administraciones pasadas y al que la federación también protegió a los responsables y los inmunizó de sanciones.

El pago de una multa de 22 millones no es sólo un tema fiscal como lo manifestó Karla Burguete Torrestiana, sindica municipal, es un descuido administrativo que el pueblo tuxtleco pagará con creces, pues era un recurso que se pudo haber invertido en otros rubros de suma emergencia, como en el combate a la inseguridad, pero es evidente la falta de trabajo político.

Burguete Torrestiana explicó que hicieron lo necesario para poder cumplir en tiempo y forma ante la dependencia federal, y evitar que las finanzas del Ayuntamiento salieran lastimadas; quizás a ella le parece poco los 22 millones de pesos por no haber timbrado la nómina, porque lo menciona tan ligeramente diciendo que solamente son “algunas anomalías” señaladas por el SAT.

El Timbrado de Nómina consiste en sellar los recibos de pago de sus trabajadores de acuerdo a las normas que el SAT implementó en 2014. El timbrado de recibos de nómina se creó con el fin de disminuir la evasión de impuestos y garantizar que los trabajadores y empresas mexicanas cumplan con sus obligaciones tributarias, pero no lo hicieron y ahora la pregunta es dónde se quedó ese recurso, además del saqueo también se embolsaron el dinero de los impuestos de los trabajadores.

Carlos Morales debe analizar si es conveniente, sobre todo para él y su partido que lo llevo a la presidencia municipal, entregar resultados hasta el final de su administración, porque como dice “Tuxtla requiere una cirugía mayor” para mejorar su imagen y funcionamiento, pero es pertinente buscar otras estrategias para dar resultados más emergentes.

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