¿Serán los migrantes centroamericanos los únicos perdedores de la negociación de México y Estados Unidos? Chiapas es el estado más fronterizo del sur del país; comparte con Guatemala una frontera de más de 800 km., y es exactamente el lugar donde el gobierno federal pretende frenar en seco el tránsito de los migrantes o dar asilo provisional.

La situación parece empeorar con estas negociaciones. Imaginen las escenas en una frontera cercada de guardias truncando el sueño de cientos de personas ávidas de encontrar una oportunidad de vida, porque ya no es de trabajo.En más de 50 puntos de la frontera sur, los guardias tienen que bloquear el paso de miles de migrantes no sólo centroamericanos sino de otros países apegados a los derechos humanos. Será esto posible cuando la “soberanía” nacional está en riesgo; este acto por más humano que se quiera ver es el revés de la solidaridad y la humanidad, situaciones que las autoridades estadounidenses no les importa. Desde este sentido, pareciera que los únicos perdedores de la negociación son los migrantes.

Sin embargo, como históricamente lo ha sido, Chiapas queda aún más vulnerable en cuestiones de seguridad y economía. Una por ser la entrada de todos estos migrantes y por ser la frontera menos atendida durante todos los tiempos. Entre otras cosas, estas circunstancias han repercutido directamente  en su crecimiento poblacional. En 2005, Chiapas era una de las entidades del país con mayor número de habitantes: con 4 millones 293 mil 459, ocupaba el séptimo lugar, por arriba de Nuevo León, Michoacán y Oaxaca (inegi, 2008). De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2010, en Chiapas la población había aumentado a 4 millones 796 mil 580, es decir, más de medio millón de personas en un lapso relativamente corto.

Lo preocupante es que su crecimiento poblacional no va acorde con el económico. Chiapas sigue apareciendo entre las entidades con mayores rezagos sociales, menor grado de desarrollo económico, los más altos grados de marginación social del país y sus niveles de pobreza alcanzan proporciones equiparables a la de algunos países de África subsahariana: 78.4% de la población chiapaneca se encuentra en condiciones de pobreza y 32.8% en pobreza extrema; 82.4% carece de seguridad social; 43.2% carece de acceso a los servicios de salud y 30.3% padece hambre (Coneval, 2010).

Según la presidenta de la Comisión de Desarrollo Social y de Seguimiento al Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el Congreso local, Carolina Elizabeth Sholé Gómez, la estrategia estatal ante esta crisis migratoria ha superado la capacidad de respuesta de las autoridades locales, ¿Acaso alguna vez  la hubo? Los gobiernos de Chiapas casi nunca le han hecho frente el fenómeno migratorio interno; hoy la 67 Legislatura propone aprobar para el 2019 más dinero para atender el problema, principalmente en los municipios fronterizos. Casi dicen  “Oye Bartola hay te dejo estos dos pesos, pagas la renta, el teléfono y la luz…”.

Y me pregunto ¿A caso los legisladores todavía no se dan cuenta de la dimensión del problema,  no tienen capacidad para proponer otras estrategias más que la aprobación de más recursos? Es abominable la frialdad con la que atienden el tema, proponer un recurso que sirva como “colchón económico” para que no se afecten las actividades que se desarrollen en beneficio de la población  chiapaneca. Es evidente la incapacidad que demuestran para hacer frente al problema cuando el rostro más visible de Chiapas es la pobreza y la marginación.

Volver