Imposible rescatar las 200 plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR’s) de Chiapas, donde solo el 10 por ciento funciona de forma deficiente. Prácticamente quedaron inservibles por sus altos costos tanto en la rehabilitación como en sistema de operación. Los beneficios de estos proyectos siguen quedando en manos de políticos y empresarios, quienes  obtienen ganancias millonarias engañando a cientos de chiapanecos.

Según la Asociación Civil Mexicana Cántaro Azul, con sede en San Cristóbal de Las Casas, señala que más del 60 por ciento de agua de uso doméstico en Chiapas presentan heces fecales, es decir gran parte de la población chiapaneca consume agua contaminada debido a la ineficiencia del tratamiento de agua residuales que llegan a desembocar en los ríos y repositorios del vital líquido.

De los 108 municipios donde fueron construidas las dichosas plantas de aguas residuales solamente funcionan dos en Tuxtla Gutiérrez, con un costo de operación que rebasa los 5.6 millones de pesos al mes y que queda en manos de empresa TICSA, filial del Grupo EPM. El Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez paga más 60 millones de pesos anuales a esta empresa que administra y recibe el pago por un servicio ineficiente. Estas acciones  solo se pueden definir como un hecho más de corrupción gubernamental negociado entre empresarios y miembros de la casta política que hacen negocios sin importar en lo más mínimo las condiciones de vida de miles de personas.

En la rehabilitación de la planta Paso Limón  y la construcción de  la Planta Tuchtlán de Tuxtla Gutiérrez se estima que se gastaron más de 610  millones de pesos, según la empresa TICSA, filial del Grupo EPM, que estuvo a cargo de estas obras en el 2015 y que el ex gobernador, Manuel Velasco Coello, le otorgó una concesión por 20 años. Anualmente esta empresa recibe la “módica” cantidad de más de 60 millones de pesos por la ineficiente operatividad de las plantas.

A pesar de que el Ayuntamiento municipal de capital chiapaneca se jacta de mantener en operaciones las dos plantas, la asociación Cántaro Azul señala que solamente 1 de estas plantas de funciona de forma considerablemente “correcta”. De tal forma que del total de las 200 plantas,  el 10 por ciento presentan muchas anomalías y el resto simplemente son inservibles. Algunos municipios importantes como Tapachula, San Cristóbal, Comitán, Palenque, tienen plantas de aguas residuales que no funcionan óptimamente y que tienen serias deficiencias. La mayoría  están abandonadas, incluso, fueron saqueadas y desmanteladas.

Uno y otro gobierno ha gastado miles de millones de pesos por sistemas de agua potable y manejo de agua residuales fallidos. Los programas de manejo de residuos sólidos en manos de Proactiva y el tan prometido rescate del río Sabinal con el tratamiento de aguas residuales son los dos vampiros insaciables, solo sirven como botín para seguir saqueando el presupuesto de los chiapanecos. Políticos y empresarios se han llenado los bolsillos  haciendo  negocios redondos  a costa de la vida y la salud de miles de personas. Lo más grave es que la contaminación va en aumento y no hay manera de parar la corrupción, lo que pone en riesgo no sólo a las personas si no todo el ecosistema.  

En Chiapas no se garantiza el derecho al acceso al agua y el saneamiento de la misma. El artículo 4° constitucional señala que “toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible”.

Y los legisladores han sido cómplices de estos descarados actos de corrupción; por en sus manos pasaron la aprobación de estos robos. La legislatura actual como la pasada se estacionó en la iniciativa sobre la Ley Estatal de Aguas en Chiapas. No se ve seriedad en el tema, solamente es el botín de cada sexenio.

Sin duda estos hechos son muestra del nivel de podredumbre de la casta política y empresarial. Estos programas estuvieron plagados de corrupción en medio de la indiferencia y la impunidad del gobierno. Las autoridades rara vez han investigado estos robos y es casi imposible pensar que haya justicia.  

Volver