Pese a que el horario podría complicar la asistencia de muchos que a esa hora se encuentran en jornada laboral, este miércoles se realizará en Tuxtla Gutiérrez la primer marcha ciudadana para exigir un alto a la ola de violencia y criminalidad que ha afectado a la capital chiapaneca durante los últimos meses, ante la incapacidad de las autoridades en materia de seguridad.

La movilización convocada por la asociación civil “Somos Chiapas, Asamblea Ciudadana” partirá este miércoles 24 de julio de la inmediaciones del Parque Bicentenario, frente al edificio de Rectoría de la UNICACH, ubicado en boulevard Belisario Domínguez y 14 Poniente, a las 10 de la mañana, para concluir en el Parque Central de Tuxtla Gutiérrez con la realización de una “asamblea ciudadana”.

Se trata del primer intento de organización y articulación civil en torno al escenario de violencia que mantiene a la ciudad en inevitable preocupación y alarma. Y no es para menos, Durante los últimos meses Tuxtla Gutiérrez ha incrementado de manera drástica su índice delictivo, con casos que han desatado controversia e indignación en medios de comunicación y redes sociales.

Según diversas organizaciones civiles, se estima al menos un promedio de ocho asaltos con violencia al día durante las últimas semanas. De acuerdo a cifras del Observatorio Ciudadano de Chiapas, publicadas en su último informe de febrero del presente año, la capital estatal ha registrado el incremento más importante de robos con violencia en la entidad, con un aumento de 64.45 por ciento.

El hurto con violencia, de vehículos, a negocios y a transeúntes fueron los delitos de alto impacto que a finales de 2018 registraron tasas por arriba de la media nacional. Con base en los datos estadísticos del Semáforo Delictivo, en Tuxtla Gutiérrez, de enero a junio de este año, se cometieron mil 505 delitos, es decir, 250 al mes o un promedio de ocho a nueve por día.

Tuxtla es el primer lugar, en el primer trimestre del año, en la comisión del delito de extorsión, con 23; de robo de vehículos, con 179; robo a casa, con 251; robo a negocios, con 326; lesiones, con 113; y violación, con 60. Además ocupa el segundo lugar a nivel estatal con mayor número de secuestros, con dos; segundo por narcomenudeo, con 93; violencia familiar, con 448; y tercero con más homicidios, con 13.

Más allá de la lluvia de cifras, la preocupación ciudadana tiene que ver con tipo de delitos y violencia documentada: asesinatos a plena luz del día, asaltos constantes (a bancos y viviendas) y una violencia criminal poco antes vista. Y es que, si bien la violencia delincuencial en la capital chiapaneca aún está muy lejos de los niveles de criminalidad de otras ciudades del país, secuestradas por el narcotráfico o el crimen organizado, las evidencias han comenzado a advertir una ruta bastante peligrosa.

Si Carlos Morales es la autoridad inmediatamente responsable, debe asumir la problemática con menos soberbia y mayor responsabilidad. Haciéndole frente, dando la cara a a la ciudadanía y llamando a cuentas a las demás autoridades involucradas. Lo que esté detrás de la repentina “explosión” de violencia en la capital chiapaneca debe ser atendido de manera inmediata, con los cambios, ajustes o reconsideraciones que sean necesarias. No se puede escatimar en medidas o estrategias de excepción por el bien de Tuxtla… así las cosas.    

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